Ésta noche, no quiero decir nada más...
Sólo quiero que sepas lo que vales para mí.
Vales para mí, lo que un caramelo a un niño,
te busco, como un preso a su libertad,
te recuerdo, como el anhelo más grande del soñador.
¿Acaso eres real tú?
¿tan real como la melodía de mi guitarra?
¿tan dulce como el néctar de una flor?
Vales tanto, como el sacrificio al Dios eterno,
como un abrazo al falto de amor
como agua al perdido en el desierto.
Poco a poco entraste en mi corazón,
sin sentido y sin razón,
sin motivo y en canción.
Vales cual droga a un adicto,
vales más que el anhelado Sol
que espera el indigente en busca de calor.
El calor de tus brazos, cada noche quiero,
el roce de tus labios cada día, deseo.
Mi alma se pudre en llanto amargo
y no se puede detener.
Cambia eso, te lo suplico,
que es más dulce el llanto de felicidad.
Entérate que por ti vivo, que por ti muero.
Con el suspirar de tus besos,
apartaste las oscuras tinieblas,
el Sol vuelve a brillar,
el Cielo, azul de nuevo es.
Dame un poco de tu amor, te lo suplico,
que mi vida yo te entrego, sin pereza ni capricho.
Vales tú...
Más que el aire para respirar,
más que el sueño para descansar,
y es que de ti,
no me quiero separar.